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UN PASEO ENTRE LOS ÁRBOLES DE BELAVEZHA Y LAS MARISMAS DE PRIPIAT
16/12/19

El pasado viernes 13 tuvo lugar la segunda microconferencia del nuevo ciclo de este curso, "Un paseo entre los árboles de Belavezha y las marismas de Pripiat", sobre Bielorrusia

Iván comenzó hablando sobre el nombre de lo que hoy es la República de Bielorrusia (Рэспубліка Беларусь), que aparentemente proviene del nombre Bielaya Rus, y que acabaría amalgamándose como Bielarus (Беларусь). Es un nombre que no siempre ha hecho referencia a la misma realidad. Apareció entre los siglos XII y XIV, pero hasta mediados del siglo XVII hacía referencia a distintas partes de Rusia y Ucrania, como un término itinerante. A partir de mediados del siglo XVII se denomina de manera consistente con este nombre a la zona oriental de la actual Bielorrusia (incluyendo parte de la vecina Rusia hasta Smolensk). La parte occidental se denominaba Litva, debido al prolongado control lituano de la zona; en ocasiones este término se utilizaba para referirse a Bielorrusia al completo. Con el tiempo, especialmente con el desarrollo del nacionalismo durante el siglo XIX, el término acabaría englobando también a la parte occidental y dando nombre a todo el territorio.

Las interpretaciones de Bielaya son variadas:

– Como referencia a Rutenia Blanca, las tierras de la antigua Rutenia lituana pobladas por eslavos cristianizados, en oposición a la Rutenia Negra, poblada por baltos paganos.

– Como referencia a las características físicas de la tierra, más concretamente a la nieve que la cubre en invierno.

– Como referencia a la vestimenta tradicional, de color predominantemente blanco, y la fisionomía de sus habitantes, de tez muy clara.

– Como referencia a las tierras pertenecientes al antiguo reino de Rus no conquistadas por los mongoles, explicación especialmente popular en Bielorrusia. Según los expertos que respaldan esta teoría, el término “blanco” originalmente significaba ‘libre, no conquistado’.

Según algunos expertos, el término Bielorrusia (Белору́ссия) parece que tomó carta de naturaleza definitiva durante la época zarista; esta era una de las “Rusias” a las que hace referencia la expresión “Zar de todas las Rusias”. Las “Rusias” eran los territorios habitados por los eslavos orientales más estrechamente relacionados. No obstante, en 1840, el zar Nicolás I ordenó que no se utilizasen ninguno de los dos términos, así que a la provincia se le daba el nombre de Provincia del Noroeste o Rusia Nororiental. La elección de un término, Беларусь o Bielorrusia, es problemática, ya que tiene distintas implicaciones a nivel político, entroncando con diversos problemas actuales del país. En algunas lenguas se utiliza el primero, como en inglés (Belarus), mientras que en otras se utiliza el segundo, como en alemán (Weißrussland) o en ruso (Белоруссия). Como ejemplo de su controvertido carácter, en 2009 se hizo una petición al gobierno sueco para que cambiase el nombre oficial con el que se reconocía al país de Vitrussland (Rusia Blanca) por Belarus. En ocasiones, Bielorrusia también ha sido denominada Kryviya (tierra de los Kryvichos, la mayor de las tribus eslavas que se asentaron originalmente en la zona) o Vialikalitva (Gran Litva).

A continuación, Iván nos habló de la geografía y el clima de la región. Bielorrusia, que no cuenta con salida al mar, aunque se encuentra cerca del Báltico, está situada entre Letonia y Lituania al norte, Polonia al oeste, Ucrania al sur y Rusia al este. Es un territorio excepcionalmente plano, que alterna llanuras bajas con regiones de colinas bajas y mesetas. Las regiones de colinas bajas, antiguas morrenas glaciares, separan las llanuras de las tierras bajas, que debido al pobre drenaje de los suelos característicos de la zona suelen ser pantanosas y contener numerosos cuerpos de agua (se calcula que hay más de 10.000 lagos en Bielorrusia, aunque ninguno de ellos es especialmente grande). 

Desde Polonia se extiende la Cadena Bielorrusa, el principal accidente geográfico del país, dejando al norte las Tierras Bajas de Polatsk y al sur la Llanura Central de Byarezina, que desciende suavemente hacia el sur hasta convertirse en las marismas de Pripiat. Estas, una de las zonas pantanosas más grandes de Europa, se encuentran en la cuenca del río Pripiat, uno de los principales afluentes del Dniéper, y se extienden hacia el sur, penetrando en Ucrania. El nombre de Pripiat es también conocido por ser el pueblo en el que se encontraba la tristemente famosa central nuclear de Chernóbil. La antigua central se encuentra a muy pocos kilómetros al sur de la frontera, lo que explica el importante impacto que tuvo en la población del sur del país el accidente de 1986, ya que la mayor parte de los elementos radiactivos acabaron depositándose en Bielorrusia; hace unos años los estudios señalaban que una quinta parte del territorio aún presentaba contaminación radiactiva.

Además de por la riqueza en recursos hídricos, de manera muy similar a sus vecinas las Repúblicas Bálticas, Bielorrusia es un país cubierto por importantes extensiones de bosque por casi la mitad de su territorio. En el norte predominan las coníferas, mientras que en el sur la proporción de árboles de hoja caduca es más alta, aunque han sido tradicionalmente los más afectados por los proyectos de ampliación del terreno cultivable, especialmente en las tierras altas. No obstante, aún se pueden encontrar en el país extensiones del bosque mixto primigenio que antaño cubriese Europa. La más destacable de ellas es el Bosque de Belavezhskaya o Belavezha, de unos 1200 km2, que se extiende hasta la vecina Polonia, en la frontera oriental del país. Antiguo coto de caza de reyes y zares, se eligió como lugar donde reintroducir el bisonte europeo, cazado hasta su extinción justo después de la IGM, a partir de animales en cautividad. Es la “reserva natural” más antigua de Europa, y actualmente tiene el estatus de Patrimonio de la Humanidad.

El clima es de tipo continental moderado, con inviernos medianamente fríos y veranos frescos, aunque algo más húmedos por la mayor influencia del Atlántico. La parte más cálida del país es el extremo suroeste, donde la temperatura media en enero es de -4ºC, en comparación con los -8ºC del extremo noreste; en el suroeste se registran de media unos 170 días libres de hielo por los 130 del noreste. La temperatura media en verano es de unos 18ºC. La pluviosidad es moderada, entre 530 y 700 mm de lluvia, algo superior a la media de la mayor parte de España, aunque inferior a las provincias del norte.

Nos adentramos entonces en la historia. Bielorrusia es una tierra habitada desde el Paleolítico. Fue una de las primeras áreas en las que se asentaron los eslavos, entre los siglos VI y VIII. Las tribus de la zona fueron formando distintos principados entre los siglos VIII y IX, que acabarían a mediados de este último siglo bajo la órbita del poderoso reino Rus de Kiev, una de las primeras formaciones políticas estables de esta Europa oriental, esteparia, fundado por los Varegos procedentes de Suecia, que también incluía al principado de Nóvgorod. El nombre de Rus proviene del nombre genérico con el que las tribus finlandesas se referían a los Varegos suecos. Este reino acabaría cediendo ante la progresiva descomposición de la autoridad central, deteriorando sus capacidades hasta ser incapaz de enfrentarse a los imparables mongoles. Durante estos siglos y hasta finales del siglo XII se fundaron la mayor parte de las ciudades de la zona.

El vacío de poder dejado por la caída del reino de Kiev fue llenado por el Gran Ducado de Lituania, aunque el territorio gozó de una gran autonomía durante esta época, que también fue testigo del desarrollo de la lengua e identidad bielorrusas. No sería hasta el siglo XVI, con la introducción de los Estatutos Lituanos, un conjunto de tres leyes que codificaban el derecho civil y las leyes de propiedad, cuando el gobierno lituano se hizo más poderoso, ya que estas leyes reducían a los campesinos a la servidumbre, perdiendo algunas libertades que poseían, como el derecho a emigrar.

Bajo el gobierno de la Mancomunidad de Polonia-Lituania, formada tras la Unión de Lublin en 1569 (en realidad una formalización de una unión dinástica que duraba casi dos siglos) se produjo una clara polonización de la aristocracia bielorrusa. Se intentó combatir la fortaleza del cristianismo ortodoxo con la Unión de Brest en 1596, que combinaba el reconocimiento de la autoridad papal y algunos ajustes doctrinales con una mayoría apabullante de ritos y tradiciones ortodoxos. A pesar de ciertos éxitos, no amenazó seriamente el estatus de la ortodoxia entre la mayor parte de la población bielorrusa.

El gobierno de los terratenientes polonizados no era especialmente popular; de hecho, muchos huyeron a las estepas y se refugiaron entre los cosacos. No obstante, hasta finales del siglo XVIII, con las particiones de la Mancomunidad, no pasarían estas tierras a formar parte del imperio de los zares. Tras siglos de aculturación por influencia polaca, que habían provocado la expansión del catolicismo romano y el uso del alfabeto latino, los zares iniciaron una política de rusificación de estas tierras, con la reintroducción del alfabeto cirílico y la fe ortodoxa. Esta política fue todo un éxito, como demuestra que, para la efímera república independiente que surgió en 1918 tras la descomposición del imperio de los zares, no se eligiese otro nombre que Bielorrusia, la “Rusia blanca”, mientras el territorio estaba ocupado por las tropas alemanas.

Tras la retirada de las tropas alemanas, el 1 de enero de 1919 se anunció la creación de la República Socialista Soviética de Bielorrusia, aunque en abril de ese mismo año fue invadida por tropas polacas, que fueron repelidas por el Ejército Rojo al año siguiente, hasta que se firmó el Tratado de Riga en 1921, por el que se dividía Bielorrusia entre Polonia y la Rusia soviética según las fronteras de la Primera Partición de Polonia. Estos territorios cedidos a Polonia serían recuperados tras la invasión soviética durante la IIGM. La RSS de Bielorrusia fue una de las cuatro fundadoras de la URSS el 22 de diciembre de 1922.

Al estallar la guerra entre Alemania y la URSS las tropas alemanas ocuparon rápidamente toda la república, si bien se produjo una prolongada y denodada resistencia en la fortaleza de Brest. Durante la retirada alemana se produjeron importantes batallas en el territorio, extendiendo la devastación: se calcula que un cuarto de la población de la república murió durante la IIGM, la mayor parte durante esta última fase de la guerra.

Bielorrusia fue una de las repúblicas que más tibiamente persiguió la independencia en época de Gorbachov. Tras lograrla en 1991, el camino hasta la formación estatal fue lento. La constitución de 1994 supuso la creación del oficio de presidente, para el que fue elegido Alexander Lukashenka. Su control sobre el Soviet Supremo era fuerte, lo que le permitió realizar un referéndum en noviembre de 1996 que aprobaba un cambio constitucional que le concedía amplísimos poderes y la extensión de su mandato. La oposición trató de resistirse pero, haciendo gala de sus nuevos poderes, disolvió el Soviet Supremo y creó un nuevo cuerpo legislativo, con poderes muy reducidos, del que se excluyó a la oposición.

A diferencia de otras antiguas repúblicas soviéticas, en Bielorrusia imperaba una política de mantenimiento del socialismo de mercado y de fortalecimiento de los lazos con Rusia, que contaba con el respaldo popular, aunque este no era unánime. Entre 1997 y 1999 conformó con Rusia el Estado de la Unión, una unión de carácter económico y político, aunque con ciertos problemas de definición.

En octubre de 2004 tuvo lugar otro referéndum en el que se aprobó la extensión del gobierno de Lukashenka por dos mandatos más. En la segunda mitad de la década se produjo cierta mejora de las tensas relaciones con la UE, tras la liberación de algunos presos políticos y el inicio de una tímida liberalización económica.

Lukashenka ha ganado con mayorías aplastantes en todas las elecciones a presidente que se han realizado desde la independencia, en 1994, 2001, 2006, 2010 y 2015.

La IIGM tuvo un impacto enorme en la economía de la República de Bielorrusia, cuya agricultura e industria quedaron prácticamente destruidas. Después de la guerra se llevó a cabo un importantísimo proceso de reconstrucción, que llevó a la creación de un floreciente tejido industrial que dependía de las importaciones de materias primas y energía desde otras partes de la URSS. Por lo tanto, la disolución de la URSS fue un duro golpe para la economía bielorrusa, con la subida de los precios de las materias primas, y la pérdida de importantes receptores de la producción industrial. Los primeros años de la Bielorrusia independiente se tradujeron en cierta liberalización económica, que se paralizó con la llegada al poder de Lukashenka. Hoy en día la gran mayoría de la banca y la industria son de titularidad pública.

Como respuesta a los problemas económicos se buscaron lazos más cercanos con Rusia, que continúa siendo su principal socio comercial, lo que permitió la recuperación económica en la década de los 2000 (también aumentaba el comercio con países de la UE). 

El país fue muy afectado por la crisis de 2008, especialmente su industria automovilística, y en 2011 el rublo bielorruso sufrió una fuerte devaluación, que volvió a devaluarse paralelamente a la devaluación del rublo ruso en 2014. La economía ha estado estancada hasta 2017, cuando la mejora de la situación internacional ha permitido la reentrada de capitales extranjeros en el país.

En el sector primario bielorruso, cada vez de menor importancia, destacan tanto la pervivencia de las granjas colectivas como el cultivo de lino (en su momento constituía un 25% de todo el lino producido en la URSS). Además, uno de los principales recursos del país es la explotación de sus abundantes reservas de potasa. El sector secundario es particularmente importante en el país, constituyendo un 40% del PIB, destacando la producción de diversos tipos de maquinaria y vehículos y el refinado de hidrocarburos.

Una característica destacable de la economía bielorrusa es la alta inserción de la mujer en el mercado laboral, en todos los sectores, no solo en los ámbitos más tradicionales como educación, sanidad o comunicaciones, sino también en la industria y en la agricultura.

En cuanto a la población, el 80% de los habitantes son étnicamente bielorrusos, y las mayores minorías son rusos (aprox. un 8%), polacos (alrededor del 3%) y ucranianos (entre el 2 y 3%). Otras tres minorías destacables son gitanos, judíos y tártaros (en torno al 1% de la población cada una). El caso de los judíos es tristemente revelador del durísimo impacto de la IIGM; antes de la guerra eran la minoría más importante del país, e incluso constituían más de la mitad de la población urbana. En 1914 se calcula que había en la región aproximadamente 1,3 millones de judíos, mientras que para el censo soviético de 1989 solo quedaban en la República unos 142.000 judíos, si bien es cierto que no todo el descenso en su número se debe estrictamente al genocidio, sino también a la emigración y a los cambios en las fronteras del país.

En Bielorrusia la principal religión es el cristianismo ortodoxo, que sin ser religión oficial del Estado mantiene un estatus privilegiado, extendida entre casi la mitad de la población. En el país también podemos encontrar una minoría católica, especialmente en la zona oeste del país, cerca de Lituania y Polonia, que abarca aproximadamente al 7% de la población. No obstante, algo más del 40% de la población se considera no creyente, posiblemente como herencia de tiempos soviéticos.

El bielorruso, integrado en el grupo eslavo oriental, puede ser visto como un eslabón intermedio entre el ruso y el ucraniano. Al igual que estos, se escribe con el alfabeto cirílico, con algunas peculiaridades propias, aunque durante los siglos XVIII y XIX en ciertos ámbitos se utilizó el alfabeto latino por la influencia polaca. Debido a la historia del país, el idioma cuenta con un importante número de préstamos polacos y rusos.

El bielorruso, que se fue diferenciando de los dialectos de las otras tribus eslavas orientales desde el asentamiento de estas en la región, se convirtió ya en el siglo XIII en lenguaje administrativo y comercial del Gran Ducado de Lituania, mientras que el eslavo eclesiástico ocupaba el papel de lengua litúrgica. Después de la formación de la Mancomunidad de Polonia Lituania, tanto el bielorruso como el eslavo eclesiástico fueron sustituidos progresivamente por el polaco y el latín, de tal forma que solo se mantuvo entre el pueblo llano.

No sería hasta el siglo XIX, de la mano del Romanticismo, el embrionario movimiento nacionalista bielorruso, y la oposición a la política de rusificación establecida por los zares, cuando se produciría un renacimiento del idioma. No obstante, tuvo que enfrentarse tanto a la prohibición de su publicación en alfabeto latino, vigente desde 1859, como a una intensificada política de rusificación en la segunda mitad del siglo. Aunque se vio reducido de nuevo a los estratos más populares de la sociedad, sobrevivió hasta la Revolución de 1905, cuando se levantaron las prohibiciones previas.

Tras la Revolución de Octubre se produjo la estandarización del bielorruso, aunque durante la mayor parte de la época soviética Bielorrusia volvió a estar sujeta a importantes políticas de rusificación, particularmente efectivas, de la mano de la rápida industrialización del país; los nuevos habitantes de las ciudades, emigrantes del campo, renunciaban con facilidad al bielorruso para adquirir el ruso como lengua cotidiana.

En 1990 se produjo una nueva revitalización del idioma con la promulgación de la Ley sobre las Lenguas, que hacía del bielorruso único idioma oficial. Sin embargo, la lengua pronto se convirtió en un elemento fundamental en el enfrentamiento político en la Bielorrusia postcomunista. Para gran parte de la población, frente a la oficialidad de un único idioma, era preferible el reconocimiento del bilingüismo. Los nacionalistas prooccidentales, que favorecían el uso único del bielorruso, recibieron las críticas de los neocomunistas y conservadores prorrusos, que los acusaban de extremismo lingüístico; estas críticas calaron en la sociedad, que empezó a temer una bielorrusificación forzada, uno de los factores que explica la victoria de Lukashenka en las elecciones de 1994. No obstante, el bielorruso se convirtió en estos años en parte integral de la identidad bielorrusa, vehículo de expresión de literatura y arte.

Con el referéndum de 1995 el ruso se convirtió en lengua cooficial, y en la práctica desplazó al bielorruso en instituciones públicas y educativas. Esto es parte de una política de rusificación propugnada por el gobierno de Lukashenka, quien no considera el ruso como lengua extranjera, sino parte de la identidad bielorrusa. Esta situación ha colocado al idioma en una posición muy problemática, que se refleja en diversos aspectos; según el censo de 1999, aunque aproximadamente un 85 % de los étnicamente bielorrusos reconocía el bielorruso como su lengua materna, solo un 42% lo hablaba de forma cotidiana. De hecho, en las ciudades de Bielorrusia el idioma que más comúnmente se oye es un híbrido de bielorruso y ruso conocido como trasianka (трасянка), cuyo nombre proviene de una mezcla de heno que combina hierba fresca con hierba seca, considerada de baja calidad, al igual que esta variedad lingüística.

No obstante, la competencia en bielorruso se ha convertido en un atributo deseado entre las clases intelectuales urbanas. Este desarrollo es ambivalente, ya que, si bien garantiza la supervivencia de la lengua y la superación de estereotipos que la relacionan con un nivel cultural bajo, puede provocar que se convierta en lengua de un grupo social y político con el que no se identifican muchos bielorrusos. Esta dicotomía se observa en una corriente de la oposición que propone un nacionalismo bielorruso que se comunique en lengua rusa.

La problemática del idioma también se entrelaza con la oposición entre las distintas corrientes religiosas del país. El ruso y el polaco son respectivamente las lenguas litúrgicas de las congregaciones ortodoxas y católicas en Bielorrusia. A estas alturas no sorprenderá ya que el bielorruso no sea lengua litúrgica en el país, excepto en las congregaciones unitarias, que recordemos provienen de la Unión de Brest de 1596, por lo que son formalmente católicas, aunque a nivel doctrinal se encuentran en un punto intermedio entre ortodoxia y catolicismo.

La cultura de Bielorrusia es eminentemente eslava en todos los aspectos. No obstante, debido a los prolongados períodos de dominio exterior, poco queda del sustrato eslavo original, sustituido por importantes influencias externas, si bien de carácter asimismo eslavo, especialmente polaca y rusa, más intensas en las zonas oeste y este del país respectivamente. La influencia polaca y rusa, especialmente durante los siglos XVII y XVIII, que se notó especialmente entre las capas altas de la sociedad, provocó que la cultura tradicional bielorrusa se relacionase con lo rural, el campesino, el folklore, cubierto por una capa de cristianismo.

Las décadas de control soviético todavía se sienten próximas, no en poca medida debido a la evolución política de Bielorrusia. Por ejemplo, muchas de las principales fiestas soviéticas, como el Día de la Victoria (9 de mayo), que se celebra con el correspondiente desfile militar en Minsk, o el Día de la Revolución (7 de noviembre), aún se celebran.

El calendario de fiestas del país es un buen indicador de la situación política. Por ejemplo, el Día de la Independencia no celebra la independencia respecto de la URSS, sino la liberación de Minsk el 3 de julio de 1944, que se celebra con otro desfile militar. Igualmente indicativo es que sean fiestas nacionales el Día de la Constitución (15 de marzo), en referencia a la nueva Constitución de 1994, o el Día de la Unión de Bielorrusia y Rusia (2 de abril), en referencia a la formación del Estado de la Unión. El segundo domingo de mayo se celebra el Día del Emblema Nacional y la Bandera de Bielorrusia.

También se celebran fiestas más generales como Año Nuevo, el Día de la Mujer (8 de marzo), o el Día del Trabajador (1 de mayo), una de las fiestas más populares, cuando se celebran numerosos conciertos y actividades al aire libre, se hacen picnics y barbacoas (shashlyk). Se siguen celebrando fiestas religiosas como las Navidades Ortodoxa y Católica (7 de enero y 25 de diciembre respectivamente).

Las dos fiestas más particulares son Radonitsa (Día de la Conmemoración, celebrada el noveno día después de la Pascua Ortodoxa), una especie de equivalente al Día de Difuntos, durante la cual se visitan los cementerios y se llevan flores a las tumbas de familiares y amigos; y Kupalle (celebrada en la noche del 6 al 7 de julio), equivalente a la celebración del Solsticio de Verano o Noche de San Juan de países del entorno como las Repúblicas Bálticas, con danzas, canciones, y el tradicional salto de hogueras. Esta fiesta, de origen pagano, es una noche muy especial, relacionada con muchos mitos y leyendas, como la legendaria Flor del Helecho (папараць-кветка), que permite entrar en contacto con todo lo sobrenatural que sucede durante esa noche. Hoy en día las celebraciones de Kupalle son una mezcla de rituales ancestrales y diversos espectáculos y conciertos. Se realizan en un formato similar al de un festival, siendo los más famosos Alexandria Gathers Friends, cerca de Mogilev, las Noches de Kupala en Minsk o la Noche de Kupala en el Distrito del Lago, a orillas del lago Sho.

La comida tradicional bielorrusa tiene dos orígenes complementarios: los platos sencillos propios de la gente común, elaborados con los productos frescos de las granjas; y los platos más elaborados, con mayor número de especias y técnicas culinarias más complejas, del gusto de las capas altas de la sociedad. Además, debido a su historia, cuenta con numerosas influencias rusas, lituanas, polacas, judías e incluso alemanas.

Una de las estrellas de comida bielorrusa es la patata, introducida en la región en el siglo XVIII, junto con el pan de centeno. Es una cocina rica en todo tipo de vegetales, legumbres, cereales, setas y bayas, mientras que el uso de carne se ha ido haciendo más frecuente con el paso del tiempo. También hay ciertos platos tradicionales que incluyen pescado, generalmente de río.

Un plato tradicional son los draniki (Дранікі), tortitas de patata y cebolla, que sirven como base de diversas preparaciones. La más sencilla es añadiendo solo nata agria, pero también pueden comerse con machanka (cerdo estofado), mantequilla y cebolla, e incluso como parte de diversos tipos de platos más complejos. Normalmente se preparan solo con aceite y sal, no se usan harina ni huevos. Se rallan las patatas y la cebolla, que se salan y se fríen hasta que quedan crujientes y marrones.

Otro plato tradicional son los lapuni (Лапуны), una especie de bollitos fritos, de masa de patata, que pueden estar rellenos de requesón y ajo, normalmente con semillas de comino o de amapola. En este caso sí se suelen hacer con harina y huevos, aunque se trata de un plato con muchísimas variantes.

Un postre característico son los lakshini (Лакшыны), preparado a partir de una masa, generalmente de patata, que se prepara en forma de tortitas, se seca y se trocea. Esta masa se puede mantener así, como producto a medio hacer, en una forma que se conserva muy bien. Después se añaden leche, mantequilla, sal y azúcar, y se hornea.

El uzvar (Узвар) es una bebida parecida a una compota de frutos y bayas secas, que se introducen en agua hasta que hierven, pudiendo ser endulzada con miel o azúcar, y que se toma caliente.

¡Muchas gracias a todos por venir! ¡Nos vemos en la próxima!

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UN PASEO A ORILLAS DEL BÁLTICO
14/11/19

El pasado viernes 8 tuvo lugar la primera microconferencia del nuevo ciclo de este curso, "Un paseo a orillas del báltico", sobre las Repúblicas Bálticas. Este ciclo, presentado por nuestro alumno Iván Álvaro Herrero, historiador y estudiante de filología, girará en torno a las antiguas Repúblicas de la URSS, e incluirá degustaciones de los platos tradicionales de la mano de Atugusto Madrid.

Iván comenzó haciendo un pequeño resumen sobre la URSS y su organización, tema que abordamos en el ciclo anterior en la conferencia "La historia de un viaje interminable". 

Empezó entonces a hablarnos de Estonia y de su historia y tradiciones. Es la más septentrional de las tres repúblicas bálticas, una de las más pequeñas de las que conformaban la URSS (con unos 45.000 km2), y la menos poblada de todas, con algo más de un millón de habitantes. Su población, mayoritariamente estonia, cuenta con un gran número de rusos y un minoritario número de ucranianos, bielorrusos y finlandeses, así como otras varias nacionalidades. 

Con la caída del imperio de los zares, Estonia se declaró independiente, situación que se mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial, con ocupaciones sucesivas de alemanes y soviéticos, hasta su reincorporación permanente a la URSS en 1944, como la República Socialista Soviética de Estonia. La ruta hacia la independencia comenzó con las protestas por la instalación de minas en el norte del país en la primavera de 1987. Actualmente, Estonia es una república parlamentaria, miembro de la UE y de la OTAN desde 2004, y cuenta con el euro como moneda desde 2011.

La cultura estonia es una mezcla de influencias nórdicas, germánicas y eslavas sobre la base tradicional finougria, aunque, en general, los propios estonios se consideran más próximos a los países nórdicos protestantes que a ningún otro conjunto étnico. 

Este país destaca por su música, con más de 100.000 canciones populares registradas (https://www.youtube.com/watch?v=XTdOiCa0-4o), y por sus danzas, que son auténticos espectáculos visuales (https://www.youtube.com/watch?v=43go74soGW0&feature=youtu.be&t=1314). Además, acoge el Festival de la Canción Estonia "Laulupidu", uno de los festivales musicales más antiguos del mundo, que se celebra cada cinco años. 

Una característica única de Estonia en el presente es el gran compromiso del país para alcanzar una sociedad digitalizada, hasta el punto de declarar el acceso a Internet como un derecho humano fundamental, que comenzó con la independencia del país. 

En Letonia, el clima, la geografía y la población son muy similares a los de Estonia, destacando una presencia minoritaria de polacos y lituanos. Su historia discurre paralela a la de Estonia, con divergencias mínimas. Sin embargo, los letones, a diferencia de los estonios, no descienden de las tribus finougrias, sino de los invasores que se mezclaron con estas en el II milenio a.C. El sur de Letonia no pasó a ser parte del imperio de los zares hasta finales del siglo XVIII, cuando la Letonia polaca se integró en el Imperio Ruso. Al igual que Estonia, con la caída del imperio zarista, disfrutó de un par de décadas de independencia ganada por las armas, hasta su reintegración en la URSS al final de la Segunda Guerra Mundial. 

Actualmente, Letonia es una república parlamentaria con un jefe del Gobierno (el primer ministro), que elige el consejo de ministros, y un jefe del Estado (el presidente), que tiene una función principalmente ceremonial y nombra al primer ministro. Al igual que Estonia, es miembro de la UE y de la OTAN desde 2004, y tiene el euro como moneda desde 2014.

Cuenta con varias fiestas populares como "Jāņi", en la que se celebra el solsticio de verano; y "Ziemassvētki", una festividad navideña. En cuanto a su música, destacan las dainas (http://garamantas.lv/en/record/1224468/Dziedataju-masu-devu)(http://garamantas.lv/en/record/1224802/Es-maza-budama-ko-nedariju), pequeñas historias familiares, de amor o relacionadas con la mitología, de las que se han documentado más de un millón.

Lituania es prácticamente del mismo tamaño que Letonia. Es la más poblada de todas, con casi tres millones de habitantes. Cuenta con una población propia muy superior a la de sus hermanas, y un número de nacionalidades distintas muy inferior en comparación. La unión entre Polonia y Lituania se fortaleció con la formación de la Mancomunidad de Polonia-Lituania en 1569, hasta su disolución en 1795, cuando la mayor parte de Lituania pasó a formar parte del imperio de los zares. La Lituania independiente formaba parte de Prusia, y fue el foco de un importante movimiento de renacimiento cultural lituano, que llevó a la creación de una sólida conciencia nacional durante el siglo XIX. Tras la Revolución, se mantuvo independiente hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando fue ocupada por soviéticos, siguiendo el Pacto Molotov-Ribbentrop, y luego alemanes, hasta la definitiva reincorporación soviética en 1944. De todas las repúblicas soviéticas, Lituania era la que conservaba un mayor sentimiento de identidad nacional; de hecho, durante los años 70, era la república en la que más samizdat por persona se producían (copia y distribución clandestina de literatura prohibida por el régimen soviético). Actualmente, Lituania es una república parlamentaria con un jefe del Gobierno (el primer ministro) y un jefe del Estado (el presidente), quien designa al primer ministro. En 2004 Lituania se incorpora tanto a la UE como a la OTAN, y en el 2015 acepta el euro como moneda nacional. 

En Lituania la música tradicional también tiene un papel muy importante, aunque los festivales musicales empezaron a celebrarse más tarde, a partir del primero celebrado en 1924 en Kaunas, y especialmente a partir de la fundación del Conservatorio de Kaunas en 1933. El más importante de estos es el Festival Nacional de la Canción y la Danza, que se celebra a intervalos irregulares en Vilna.

Un elemento característico de su música popular son los sutartinės (https://www.youtube.com/watch?v=zeEnhlRteiA), una forma antigua y única de polifonía a dos o tres voces. Podemos destacar también el ritinis (https://www.youtube.com/watch?v=3BYLrqwachs&feature=youtu.be), un deporte de tradición medieval, y el  rateliai (https://www.youtube.com/watch?v=coYolYY88R0&feature=youtu.be&t=197), una danza circular.

En Lituania y Estonia abundan los barros medicinales, lo que explica la abundancia de balnearios en ambas zonas. Uno de los recursos más característicos de Lituania es el ámbar, que se encuentra con frecuencia en sus tierras, especialmente en la costa.

Tras la conferencia, pudimos degustar un menú típico de la zona preparado por Atugusto Madrid

De entrante tuvimos arenques ahumados en aceite, forma tradicional de preparar esta conserva característica de las Repúblicas Bálticas. 

Aunque en esta región no solo se hacen conservas de pescado, también encontramos conservas de carne, vegetales, etc.

El plato tradicional característico de Lituania que pudimos probar es el cepeliani o didžkukuliai, un tipo de dumpling elaborado con puré de patatas y relleno de carne picada, que se sirve caliente acompañado de nata agria y/o beicon.

Por último, degustamos el bubert, un postre, aparentemente de origen alemán, característico de la cocina estonia y letona, elaborado a partir de sémola de trigo, que se cuece en leche, y se mezcla con huevo y azúcar. Se consume frío, mezclado con algún tipo de mermelada de fruta ácida. No obstante, es una receta con importantes variaciones regionales.

Para beber tuvimos dos cervezas lituanas, tipo lager, el más común en la región. En general, la cerveza puede ser considerada como la bebida más popular en estos países.

También pudimos ver una botella de Bálsamo Negro de Riga, un licor de hierbas tradicional de Letonia hecho a partir de varios ingredientes naturales mezclados con vodka.

¡Una auténtica experiencia báltica!

¡Muchas gracias a todos por venir! Nos vemos en la próxima, el 13 de diciembre, que versará sobre Ucrania y Bielorrusia. 

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¡HOLA, MUNDO!
08/11/19

El jueves 24 de octubre asistimos al estreno de la película «¡Hola, mundo!» que tuvo lugar en Madrid, en la sala de proyecciones Equishttps://www.youtube.com/watch?v=4ICv_2xcMbc.

El protagonista, de tan solo tres años, es alumno del Instituto Ruso Pushkin. En la película, él y sus padres (autores del blog de viajes https://algoquerecordar.com/) nos narran las dificultades superables y las increíbles aventuras que aguardan a los viajeros con un niño tan pequeño. Es un niño abierto, sano, alegre y con unas inquietudes vitales poco habituales para su edad. A sus tres años, ha viajado 66 veces en avión, ha visitado 18 países, ha estado a más de 4.000 metros de altura, ha volado en helicóptero, ha navegado en barcos, en yate y en lancha, ha escuchado hablar en decenas de idiomas y ha probado cientos de platos diferentes. 

Cabo Agulhas, Sudáfrica

¿No es mucho para un niño de tres años? ¿Tiene sentido viajar con un niño tan pequeño cuando no recordará la mayor parte de estas experiencias? ¿Puede todo esto despertar en él un especial interés por un idioma «extraño», o tal vez, por una gastronomía o una forma de vida diferentes? A lo largo de la película surgieron estas y otras muchas preguntas que un pediatra, un neurólogo, los abuelos y los padres, en una conversación abierta y sincera, se encargaron de responder. «¡Hola, mundo!» nos aconseja: aprended, viajad y buscad siempre algo nuevo. Vale la pena. Científicos, pedagogos y pediatras llegan a la misma conclusión: viajar influye muy positivamente en el desarrollo emocional e inmunológico del niño

Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Las emociones positivas que se reciben durante los viajes de la infancia ayudarán posteriormente a combatir el estrés durante la adolescencia, la vida adulta, e incluso durante el período del declive intelectual y físico de la tercera edad. Nuestro cerebro recuerda las emociones experimentadas durante la infancia. Se desarrolla en función de la nueva información que recibe, y se hace más resistente rompiendo con la rutina habitual. Un idioma extranjero «enciende» las conexiones neuronales que no se utilizan en la vida diaria y activa el funcionamiento de todo el sistema nervioso. Un idioma nuevo es un país nuevo donde tú no eres un extraño. Lo inexplorado es una nueva emoción que te hace más fuerte. 

Diamond Beach, Islandia

Gracias a los autores de la película por esta mágica experiencia, por los consejos profesionales y simplemente por una conversación sincera sobre nosotros mismos y nuestros hijos.

Eje Cafetero, Colombia

В четверг, 24 октября, мы посетили премьеру фильма «¡Hola, mundo!», которая прошла в Мадриде, в кинозале Equis

Glenmacnass Waterfall, Irlanda

Семья нашего ученика (blog de viajes https://algoquerecordar.com/) и сам ребёнок в главной роли, рассказали нам о преодолимых трудностях и невероятных приключениях, которые ждут путешественников с маленьким (от рождения до 31 месяца) ребёнком. Жизнерадостный, открытый, здоровый и не по годам развитый интеллектуально и эмоционально ребёнок, в свои не полных 3 года, летал 66 раз в самолёте, посетил 18 стран, поднимался на высоту более 4.000 метров, летал в вертолёте, плавал на корабле, яхте, лодках... Слышал десятки языков, пробовал сотни различных блюд

Iguazú, Brasil

Не много ли для трёхлетнего ребёнка? Есть ли смысл путешествовать с таким малышом, ведь он почти ничего не запомнит? Может ли это развить интерес к «чужому» языку, гастрономии, образу жизни? Эти и другие вопросы были заданы родителями и родителям. Ответы найдены. Интервью с педиатром и неврологом, бабушками и дедушкой, честный  рассказ отца и матери о своих сомнениях и открытиях, дают совершенно точный ответ на эти и многие другие вопросы. Фильм «¡Hola, mundo!», советует нам: путешествуйте; учитесь, пробуйте, ищите новое - это того стоит! Ученые, педагоги и педиатры в фильме рассказывают о позитивном влиянии путешествий на укрепление эмоциональной сферы, иммунитета ребёнка и просто о положительных эмоциях, которые «закаляют» наших детей и предохраняют от стрессов пубертатного периода, во «взрослой» жизни и даже во время интеллектуального и физического старения человека. Наш мозг помнит эмоции, полученные в детстве, развивается , получая новую информацию и «закаляется», выходя из привычной рутины.   

Isla Culebra, Puerto Rico

Иностранный язык «зажигает» не используемые в обычной жизни нейронные связи, и активизирует работу головного мозга и всей нервной системы. Ещё один язык-это ещё одна страна, в которой ты свой. Новое и неизведанное-это ещё одна эмоция, которая сделала тебя сильнее. 

Monument Valley, EEUU

Спасибо авторам фильма за волшебные съёмки, профессиональные советы и просто откровенный разговор о нас и наших детях.

Pucon, Chile

Rapa Nui, Isla de Pascua

San Francisco, EEUU

Shanghai, China

Tokio, Japón

Trinidad, Cuba

Viñales, Cuba

Viñales, Cuba

Los profesionales que han participado y colaborado en este proyecto son: el neuropsicólogo Alvaro Bilbao, la pediatra Lucía Galán, el psicólogo y youtuber Alberto Soler y la Dra. en Biología y conservacionista Katia Hueso.

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КВЕСТ РАССЕЯННЫЙ ПАУК – QUEST LA ARAÑA DESPISTADA
25/10/19

В воскресенье, 20 октября, в Институте русского языка имени А.С. Пушкина проводили очень интересное мероприятие: "Рассеянный паук».

El pasado sábado 20 tuvo lugar un evento muy interesante: el quest "La araña despistada". 

Воскресным утром дети в возрасте от шести до десяти лет,  вместе с  Бабой  Ягой, одним из самых колоритных персонажей русских легенд и сказок, прекрасно провели  время. Они узнали много нового и смогли применить свои знания. А знания им прнадобились самы разные. Ребята участвовали в логических играх, решали загадки, ребусы и кроссворды, а также рисовали и играли. Преподавателями института было приготовлено много интересного, чтобы вовлекать детей в изучение языка, славянской  культуры и истории, сказок и легенд

Durante toda la mañana, niños de seis a diez años, guiados por la bruja Baba Yagá, el personaje más destacado de la mitología rusa, se divirtieron de lo lindo mostrando y ejercitando sus conocimientos de lengua rusa por medio de juegos de lógica, acertijos, canciones, pintura... 


Мир русских сказок полон добрых и злых персонажей, которые учат нас ценить добро и не оставлять безнаказанным зло. Дети узнали о празднике «Воздвиженье» - одном  из многих осенних славянских праздников. В эти холодные дни, наши предки не ходили в леса ни в поле, потому что их жители, такие как змеи, пауки и летучие мыши, выбирались из своих норок, перед тем, как впадать в зимнюю спячку. Дети вспомнили праздник Хэллоуин и сравнили два обычая и  их «плохих» персонажей. Затем, уже их «любимая»  Баба Яга , начала  сам  «квест».

Se trataba de implicar a los niños en pasatiempos mientras aprendían antiquísimas leyendas rusas, llenas de personajes buenos y malos, que viven en nuestros cuentos y leyendas. Esta fiesta –Vozdvizhénie–, es una de las fiestas del otoño; son días en los que no se debe ir a los bosques porque sus habitantes, a veces malos o peligrosos, como las serpientes o las arañas, salen a la superficie y atraviesan los campos para correr a refugiarse en sus escondites y madrigueras, donde pasarán hibernando la época más fría del año. Los niños recordaron la fiesta de Halloween y compararon las dos costumbres y celebraciones. Hablando de estas cosas tan interesantes, los niños empezaron el quest.

Задание заключалось  в том, чтобы найти восемь глаз, которые потерял рассеянный паучок. Баба Яга очень помогала детям, поддерживала и пела песни, но иногда обманывала их , мешала и запутывала в решении задач. Но ребята находили глазки паука, радовались, были очень активны и приближались к заветной цели и к подаркам

El concurso consistía en encontrar los ocho ojos que una araña, distraída en su prisa por refugiarse, había perdido. Para ello contaban con Baba Yagá, que caprichosa como es, en ocasiones los ayudaba y les regalaba canciones, y otras veces los engañaba y les ponía pequeñas trampas en los juegos que les proponía. Todo esto en medio de un regocijo que crecía a medida que los niños se acercaban y conseguían los tesoros escondidos



В итоге обе команды  справились с заданиями квеста и преодолели все препятствия. Победители были объявлены с радостью, но ещё одна головоломка встала на пути к сладким призам! Это был специально нарисованный детьми группы рисования института Пушкина, большой пазл, с негативными персонажами преданий и сказок.

Al final, cada equipo encontró todos los ojos perdidos, con lo cual empataron. Claro, que en la euforia que se desató, se les hacía difícil la diferencia entre empatar y ganar, y como la fraternidad de ambos equipos era total, y la alegría universal, con mucho gusto proclamamos campeones a todos los participantes, como en realidad así fue.

После того, как дети сложили его, самая дружелюбная ведьма подарила им желанные подарки и предложила нарисовать некоторые сцены этого веселого дня.  Свои рисунки дети подарили Бабе Яге (учитель Алёна), нашему фотографу Андреа и учителям Ирине и Елене, которые помогли организовать этот праздник.

Por último, después de resolver entre todos un puzzle ingeniado expresamente para este evento por los alumnos del Instituto Pushkin, la bruja más simpática entregó a los niños unos regalitos y los invitó a dibujar algunas escenas de este día tan divertido. Le regalaron los dibujos a Baba Yagá (Aliona), a nuestra fotógrafa Andrea, y a las profesoras Irina y Elena, que ayudaron a organizar la fiesta.


Праздник подошёл к концу, дети узнали что-то новое о славянских традициях и мифологии, блеснули своими знаниями и, конечно, прекрасно провели время со своими друзьями по Институту и новыми ребятами, которые пришли поучаствовать в квесте. Попрощавшись, решили встретиться ещё, ведь впереди много весёлых праздников и интересных уроков!

Nos despedimos con la confianza de que los niños hayan aprendido cosas importantes sobre las tradiciones y la mitología eslava, y además se lo hayan pasado fenomenal con sus compañeros, lo cual nos llena de alegría y orgullo.

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ENTREGA DE DIPLOMAS TRKI
09/10/19

El pasado viernes 4 de octubre realizamos la entrega de diplomas del examen oficial TRKI a nuestros alumnos. 

Durante el evento, disfrutamos de champán y dulces. Las directoras del Instituto, Yulia Chichásova y Anastasya Kostyuchek felicitaron a los alumnos, y nuestra profesora del curso de preparación de TRKI, Anna Belokopytova, realizó la entrega de los diplomas.

Además, todos los alumnos pudieron llevarse a casa el libro de poesías de A.S Pushkin edición bilingüe y pequeños recuerdos.

Estamos muy orgullosas de que todos aprobaseis el examen. Los alumnos que han obtenido su diploma son: Aída Fernández Bueno, María García Garmendia, Agata María Bajerska, José Miguel González García, Antonio González García, Héctor Daniel Gomez Díez, Fernando Aguado Criado, Mariano Lázaro de Lucas, Raúl Crespo Calzada, Amparo Ortega Paralejo, Sophie Armero Buchet, Emmanuelle Eon Vilfeu y Germán Losada Sacristán.

¡Enhorabuena a todos, una vez más!

Si tú también quieres preparar el examen, puedes apuntarte a nuestro curso de preparaciónhttp://www.institutorusopushkin.com/examenes-trki. Además, el próximo 19 de octubre, a las 16:00h, realizaremos en el Instituto un simulacro gratuito de la parte escrita del examen para que podáis evaluaros y ver en qué punto estáis. ¡Os esperamos!


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